Análisis de la estructura dinámica de la personalidad, sus etapas formativas y su aplicación en contextos forenses y organizacionales.
Freud fue el primero en afirmar que gran parte del comportamiento humano está determinado por procesos inconscientes, siendo la personalidad adulta el resultado de conflictos resueltos durante la infancia.
El comportamiento humano no es completamente racional; existe una capa inconsciente que lo dirige.
Existen deseos y conflictos inconscientes que modelan la conducta visible sin conocimiento del sujeto.
La infancia tiene un impacto determinante e irreversible en la personalidad adulta.
La personalidad se estructura mediante la resolución —o no resolución— de conflictos internos tempranos.
Freud propone tres instancias dinámicas en constante tensión. Su equilibrio define la salud mental y el comportamiento social del individuo.
La instancia más primitiva e inconsciente. Contiene impulsos biológicos básicos —agresión, sexualidad, supervivencia— y exige satisfacción inmediata sin distinción de realidad o fantasía.
Instancia mediadora y racional. Evalúa consecuencias y busca satisfacer los impulsos del Ello de forma socialmente aceptable. Es el regulador entre impulso y norma.
Internalización de normas, valores y figuras de autoridad. Genera sentimientos de culpa, establece ideales y regula la conducta ética y moral del individuo.
Cuando el Yo enfrenta ansiedad producida por el conflicto entre Ello y Superyó, activa mecanismos de defensa para proteger la estabilidad psíquica. No son patológicos en sí; son regulación psicológica normal.
Justificar errores o comportamientos propios con argumentos lógicos que los hacen parecer razonables ante uno mismo y los demás.
Atribuir a otras personas impulsos, deseos o emociones propias que resultan inaceptables para la conciencia del sujeto.
Rechazar información incómoda o perturbadora negando su existencia o relevancia como mecanismo de protección emocional.
Mantener deseos, recuerdos o impulsos inaceptables fuera del umbral de la conciencia, confinándolos al inconsciente.
Redirigir emociones o impulsos hacia objetivos alternativos más seguros o socialmente accesibles que el original.
Un individuo frustrado con su superior (Ello activo) puede desplazar su hostilidad hacia compañeros en posición subordinada, ocultando el conflicto original.
La libido se concentra en distintas zonas erógenas durante el desarrollo. Cada etapa presenta un conflicto central cuya resolución define rasgos permanentes de la personalidad.
Zona erógena: boca · Conflicto: Dependencia vs. frustración
Zona erógena: esfínteres · Conflicto: Control vs. imposición
Zona erógena: genitales · Formación del Superyó
Consolidación cognitiva y social · Energía canalizada al aprendizaje
Reactivación madura de la libido · Integración del Yo adulto
La teoría freudiana permite comprender dimensiones inconscientes del comportamiento que escapan al análisis racional, fundamentales en perfiles psicológicos forenses.
Muchas tensiones y conductas antisociales no son estrictamente racionales, sino de origen emocional e inconsciente. El análisis freudiano permite trazar su origen.
La percepción que un sujeto tiene de figuras de autoridad —jueces, policías, superiores— puede estar determinada por procesos tempranos de identificación.
El equilibrio entre Ello, Yo y Superyó determina el control de impulsos, la ética y la tolerancia a la frustración en situaciones de presión.
Organizaciones excesivamente rígidas o coercitivas pueden activar conflictos internos vinculados a etapas tempranas del desarrollo, generando conductas regresivas.